Éste blog nace a partir de una iniciativa familiar surgida en Facebook. Allí existe el grupo "Descendientes". No es nuestra intención provocar nostalgia por tiempos pasados o tristeza al recordar seres queridos que ya no estan. Tampoco se trata de vivir del pasado como pueden suponer algunos. Se trata de una auténtica y sincera necesidad que ha nacido en nosotros, los descendientes de Juana Torino y Pedro Díaz, de saber quiénes fueron nuestros abuelos, nuestros padres, saber, en definitiva, quiénes somos, de dónde venimos. Y esa necesidad, esa inquietud, se proyecta, inevitablemente, hacia el futuro, a las generaciones de nuestros hijos y nietos, ya que también ellos, algún día, querrán saber algo más de sus raíces. Para ellos y para nosotros escribimos ésta historia familiar.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
CHARLA CON MECHA DIAZ (27/09/11)
Hace pocos días, el 24 de septiembre, cumplió 71 años. Quizás algunos recuerdos comienzan a ser confusos o se desvanezcan en vaya uno a saber qué dimensión, o quizás cada vez sea más difícil establecer con precisión la fecha de los acontecimientos pasados, pero aún así la charla que tuve con Mercedes Diaz, mi tía Mecha, adquiere un valor extraordinario para quien escribe estas líneas, y es mi deseo que también lo tenga para todos los descendientes de Juana Torino y Pedro Díaz. / De sus años de infancia Mecha recordó que teniendo ya siete u ocho años de edad sus padres permitían que pasase varios días con unos abuelos o tíos de ella que vivían en la Colonia 14 de Villa Hilaret, también conocida como la localidad de Santa Ana, seguramente para que diese una ayuda en la vivienda de gente ya mayor y quizás también porque en Aguilares, en su casa, se hacía dificil poder alimentar a toda la familia. Recuerda que la casa de sus parientes en Santa Ana le daba una sensación de inseguridad en el sentido que era más abierta hacia zonas más despobladas, sensación que también sería alimentada por los relatos de hechos sobrenaturales que solían contar los lugareños, relatos que sin duda serían potenciados por la imaginación de una niña o de una preadolescente. Historias de brujas, o del "Familiar" eran parte del folckore local, a los que Mecha sumaría su atracción por los hechos asombrosos del firmamento. En ello contribuiría la costumbre que tenía su padre, Pedro Díaz, de sentarse en el patio o en la vereda para contemplar las estrellas. En esos tiempos en que la televisión era un bien para muy pocos sobraba el tiempo para detenerse a observar el cielo o la naturaleza que los rodeaba y dejar volar la imaginación. Y Pedro les señalaba un punto luminoso que se deslizaba entre las estrellas y les anticipaba que a tal hora volverían a ver otro punto deslizarse en otra dirección, y nadie les habría reprochado permitirse pensar que eran aviones, globos iluminados, satélites u ovnis. // En su narración Mecha recordó a sus hnos fallecidos, tanto a los que vivieron en Buenos Aires como a los que fallecieron en Aguilares, siendo apenas niños, recien nacidos o embarazos perdidos. Confirmó el dato que me diera Pocho alguna vez de que sus hnos fallecidos en los años previos e inmediatamente posteriores a su nacimiento eran varios, con la salvedad que Pocho creía que fueron cuatro, mientras que Mecha habló de cinco. Sin querer profundizar en hechos tan dolorosos nos llegó a contar que entre Salvador(1928) y Lidia del Valle(1936)nacieron dos niñas, una de ellas tambíen llamada Lidia, y un varón, que fue llamado Miguel. Luego, en 1946, entre los nacimientos de Pocho y Cacho, nació Pedrito, que murió a las pocas hs de vida y finalmente, entre Cacho y Tito, la abuela Juana habría perdido otro embarazo. / De Pocho recordó que era un excelente jugador de futbol y que tanto ella, como sus hnos y padres lo iban a ver jugar en unas canchas cercanas a su casa. Cuenta Mecha que Pocho era capaz de recorrer el campo de juego con la pelota casi atada a los pies. Y que sus gambetas bien podían ser consideradas un acto de provocación hacia el rival. Ello provocaba que el Abuelo Pedro, al verlo, se pusiera como loco y entonces, cuenta Mecha que Juana Torino le decía: "¡que te pones así si vos eras igual!". Para redondear este recuerdo Mecha agregaría que el gran complemento de Pocho en la cancha fue Chicho, su hno, y descomunal arquero, practicamente imbatible. / Sobre Pocho su hna expresó un calificativo que ya había escuchado anteriormente: que era un viajero, que un tiempo estaba en Aguilares, Tucumán, y al poco tiempo estaba otra vez en Solano, Buenos Aires. // (continúa en los comentarios)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)