Éste blog nace a partir de una iniciativa familiar surgida en Facebook. Allí existe el grupo "Descendientes". No es nuestra intención provocar nostalgia por tiempos pasados o tristeza al recordar seres queridos que ya no estan. Tampoco se trata de vivir del pasado como pueden suponer algunos. Se trata de una auténtica y sincera necesidad que ha nacido en nosotros, los descendientes de Juana Torino y Pedro Díaz, de saber quiénes fueron nuestros abuelos, nuestros padres, saber, en definitiva, quiénes somos, de dónde venimos. Y esa necesidad, esa inquietud, se proyecta, inevitablemente, hacia el futuro, a las generaciones de nuestros hijos y nietos, ya que también ellos, algún día, querrán saber algo más de sus raíces. Para ellos y para nosotros escribimos ésta historia familiar.

miércoles, 27 de julio de 2011

1978-1984, segunda parte: escuela nº 32

Así recordaba, en un breve relato del año 1986, mis primeros años en la escuela 32: " La escuela nº 32 estaba ubicada en la cuadra comprendida entre las calles 844 y 845 y entre la 893 y la 894. En la cuadra de enfrente se encontraba el colegio secundario "Don Luis Piedrabuena. En la cuadra donde estaba la 32 también estaban la escuela nº 53, la maternidad, la salita, la municipalidad, otra escuela para niños con capacidades especiales, los Bomberos de Solano y, por último la policía. La escuela 32 era la que mayor espacio ocupaba".

Desconozco por el momento la fecha del nacimiento de la escuela, pero es probable que haya sido entre 1968, el último año que los alumnos del Piedrabuena ocuparon el actual terreno de la 32 y 1970, que según el relato de mi primo Ricardo Vallejo fue el año que él curso primer grado.

"Contaba con 14 aulas, la dirección, el gabinete y otros salones. Más o menos en el año 1980 se construyó la cocina, que también servía de quisco. En el fondo había una casilla donde vivía la portera. A pocos metros de mi salón de primer grado existian algunas instalaciones abandonadas que a parentaban ser antiguos baños".

PRIMER GRADO: "Ya casi no recuerdo aquellos días de mi primer grado. Me acuerdo que el aula se encontraba en la zona este de la escuela. Estaba junto a otra aula y ambas daban a una especie de patio interno donde generalmente jugabamos con la maestra.
Creo que en una oportunidad mi mamá se peleó con la maestra, pero después fue mi papá a la escuela y arregló el asunto. Ella se llamaba Evangelina, o algo así. Entre los amigos que recuerde o que todavía vea se encuentran: Laura, Karina Coronel, Velazquez, Aida, Susana Lopez y Karina Parra. Entre los varones a : Ánibal, Ramón, Cristian, Gabriel y Adrian Lombardo. / Durante ese año 1978 yo fui solo a la escuela. Bueno, es una forma de decir que mi hno Rubén todavía no iba a la escuela porque en realidad mis padres no me hubiesen dejado ir solo. / Entrábamos a la escuela por un portón que estaba frente a nuestra aula. Después que recitábamos la oración a la bandera en el patio central, volvíamos al salón y nos quedábamos fuera, en el patio, bien ordenaditos en fila, hasta que llegase la maestra. / Creo que me sentaba junto a la puerta con un pibe que ya no recuerdo su nombre. Todavía no había hecho buenos amigos. / En una oportunidad la maestra regalo caramelos y junto a éstos unos juguetitos. A mi me tocó un autito de carrera de fórmula uno que tenía el número 1. En ese tiempo era el campeón Niki Lauda, mi ídolo; yo estaba orgulloso de aquel auto. Tanto fue el celo de mis hnos menores que tuvieron que comprarles unos autitos también a ellos. Quizás la alegría más inmensa de ese año fue cuando Argentina salió campeona en el mundial de fútbol que se hizo en nuestro país." /

2º GRADO: "Éste año entrábamos a la escuela por otro portón. También comunicaba con la 844, sólo que ahora estaba más al oeste, a unos 10 metros de la "53". Al ingresar a la escuela se veía un inmenso patio(en la perspectiva de un niño de segundo grado) y casi en el fondo de él estaba el mástil. El aula que me tocó ese año estaba a escasos metros del portón de entrada y tenía una ventana que daba a la avenida 844. / Ese año de 1979 mi hno Ruben comenzó a ser mi compañero de viaje, ya que concurría al primer grado. En ocasiones tuve que dar la cara por él porque se ponía a llorar por cualquier pequeñez. / Mi maestra se llamaba Liliana; fue una de mis mejores maestras a la que aprendí a quererla. En ocasiones jugábamos con la maestra en el patio, pero ya no con tanta frecuencia como en primer grado. Con mis compañeros, uno de los juegos favoritos era el de los colores o el de la mancha. Recuerdo como me divertía cuando trataban de agarrarme y yo corría por toda la escuela, a una velocidad que no podían alcanzarme. Entre aquellos compañeros los que más se distinguieron fueron: Marisol Gonzalez, Segovia, Laura, Karina Coronel, Parra, Aida, Susana, Anibal, Almirón, Cristian, Cisneros, Gabriel y Ramón. Pero hubo un compañero que se convirtió en un verdadero amigo. Su nombre: Adrian Orlando Lombardo. En esos primeros años de escuela primaria comenzaría a gestarse una amistad extraordinaria." /-/

1978-1984, algunos recuerdos de la escuela primaria, por Carlos E. Diaz

Lo que sigue son algunos de mis recuerdos que quedaron registrados en unos primeros escritos a los que pretendía darles un formato de memoria novelada o ficcionalizada. Los escribí en el año 1986. Incluye una breve introducción, donde me posicionaba en ese presente de mis primeros años en la secundaria para mirar atrás, a los recientes años de escuela primaria y para mirar al futuro, a esos inciertos tiempos que habrían de venir./

Memorias de un Soñador : Introducción ; "Pienso que voy hacer cuando sea un poco más grande, no sé porqué, pero conseguir la respuesta se me dificulta. ¿Economista, Periodista o Escritor? Las tres profesiones me agradan pero cuando me pongo a pensar veo que la situación es difícil. ¿Porqué la economía? Tal vez porque sea la que con mejores perspectivas se me presenta: me gustan las matemáticas; recuerdo que en una oportunidad mi padre me preguntó que carrera iba a seguir estudiando y yo le respondí que la misma que Ricardo, mi primo: Ciencias Económicas. Mi padre me dijo que estaba de acuerdo, que era la mejor que pude haber elegido. Otra razón era la ya mencionada: mi primo Ricardo era como un ídolo para mí y yo trataba de seguir sus pasos. / Él había ido a la escuela nº 32, como yo, y luego siguió la secundaria en el colegio Piedrabuena, dónde concurro actualmente. Y después fue a la Facultad de Ciencias Económicas. / ¿El Periodismo? No sé. Puede ser porque se vincula con las letras. / ¿Y el ser escritor? La verdad que yo no nací con alma de literato. El que haya tenido el impulso de escribir se debió a mi maestra de séptimo grado, Graciela Legnani. Todo empezó cuando la maestra pidió que hiciéramos un cuento con uno de tres títulos que ella nos dió. Así fue que, cada vez que había que escribir, sobresalía junto con otros compañeros de mi curso.
Y ahora estoy escribiendo esta introducción, tratando de encontrarme como escritor y calificándome como un soñador, porque lo soy: siempre soñando en lo que seré algun día, en el futuro de mi país y del planeta."

LA ESCUELA Nº 53 : "Tantos recuerdos trae el volver a pensar la escuela primaria. Cada quien tiene sus historia en la escuela que lo vió crecer. Yo les contaré de las mías".

[Puede llegar a ser aterrador tomar conciencia que a medida que avanzamos en edad los recuerdos de nuestros primeros años de vida se nos han borrado o que comienzan a desaparecer de la memoria. Incluso puede pasar que porciones considerables de los recuerdos de los tiempos más recientes permanezcan en una especie de nebulosa o, directamente, en la oscuridad total. Por suerte, o por designio del destino, o por mandato divino, o por pura casualidad, a mis 16 años aún recordaba algunos detalles y hechos de mis primeros años escolares]

" Tenía que haber iniciado mi escolaridad primaria en el año 1977, pero por haber nacido en noviembre del 71 perdí el año. Así que fuí recién en el 78, año del mundial de fútbol que se realizó en nuestro país y del que salimos campeones.  Mis padres me enviaron a la escuela nº53 de San Francisco Solano, partido de Quilmes. Junto a ella había otra escuela, la nº32. Al tener la 53 una mejor apariencia edilicia por aquel entonces se decía que allí se enseñaba mejor y que, como si fuese poco el argumento recién mencionado, a la escuela 32 concurrían los chicos más pobres. Seguramente que fueron por esas razones que mis padres me enviaron a la escuela 53, aunque, sinceramente, debo decir que mi familia estaba más cerca de ser pobre que de ser rica"

[No hay que pensarlo dos veces para advertir que ese razonamiento de creer que la educación es superior en un establecimiento sólo por su apariencia o porque allí no concurren niños pobres es propio de una estupidez descomunal. Sin embargo, los adultos muchas veces pensamos de ese modo].

"¡Qué desilución para mis padres cuando, al poco tiempo de iniciadas las clases, debieron cambiarme a la escuela de al lado! Pero algunos recuerdos de esos pocos días en la 53 aún sobreviven al paso del tiempo. Me acuerdo, como si fuese hoy, que el primer día de clases lloré amargamente. No quería quedarme y tengo aún la imágen de mi madre marchándose mientras me sujetaba una maestra. Superado ese mal momento sólo conservo algunas imágenes aisladas: en el patio, cuando izaban la bandera, en la fila en formación, algunas aulas de madera y una compañerita que tenía dificultades para caminar y que además vivía en la esquina de casa.
Finalmente, al transcurrir casi todo el primer mes del calendario escolar sin tener maestra, mis padres decidieron cambiarme a la escuela nº32. Debo acotar que a la 53 concurría en el turno tarde. A partir del cambio asistiría a clases por la mañana". //

P.D. Los fragmentos que aparecen entre corchetes fueron extraídos de ¿FICCIONES DE UNA MEMORIA?, serie de textos que tengo en mi blog Eternautaargento.