Lo que sigue son algunos de mis recuerdos que quedaron registrados en unos primeros escritos a los que pretendía darles un formato de memoria novelada o ficcionalizada. Los escribí en el año 1986. Incluye una breve introducción, donde me posicionaba en ese presente de mis primeros años en la secundaria para mirar atrás, a los recientes años de escuela primaria y para mirar al futuro, a esos inciertos tiempos que habrían de venir./
Memorias de un Soñador : Introducción ; "Pienso que voy hacer cuando sea un poco más grande, no sé porqué, pero conseguir la respuesta se me dificulta. ¿Economista, Periodista o Escritor? Las tres profesiones me agradan pero cuando me pongo a pensar veo que la situación es difícil. ¿Porqué la economía? Tal vez porque sea la que con mejores perspectivas se me presenta: me gustan las matemáticas; recuerdo que en una oportunidad mi padre me preguntó que carrera iba a seguir estudiando y yo le respondí que la misma que Ricardo, mi primo: Ciencias Económicas. Mi padre me dijo que estaba de acuerdo, que era la mejor que pude haber elegido. Otra razón era la ya mencionada: mi primo Ricardo era como un ídolo para mí y yo trataba de seguir sus pasos. / Él había ido a la escuela nº 32, como yo, y luego siguió la secundaria en el colegio Piedrabuena, dónde concurro actualmente. Y después fue a la Facultad de Ciencias Económicas. / ¿El Periodismo? No sé. Puede ser porque se vincula con las letras. / ¿Y el ser escritor? La verdad que yo no nací con alma de literato. El que haya tenido el impulso de escribir se debió a mi maestra de séptimo grado, Graciela Legnani. Todo empezó cuando la maestra pidió que hiciéramos un cuento con uno de tres títulos que ella nos dió. Así fue que, cada vez que había que escribir, sobresalía junto con otros compañeros de mi curso.
Y ahora estoy escribiendo esta introducción, tratando de encontrarme como escritor y calificándome como un soñador, porque lo soy: siempre soñando en lo que seré algun día, en el futuro de mi país y del planeta."
LA ESCUELA Nº 53 : "Tantos recuerdos trae el volver a pensar la escuela primaria. Cada quien tiene sus historia en la escuela que lo vió crecer. Yo les contaré de las mías".
[Puede llegar a ser aterrador tomar conciencia que a medida que avanzamos en edad los recuerdos de nuestros primeros años de vida se nos han borrado o que comienzan a desaparecer de la memoria. Incluso puede pasar que porciones considerables de los recuerdos de los tiempos más recientes permanezcan en una especie de nebulosa o, directamente, en la oscuridad total. Por suerte, o por designio del destino, o por mandato divino, o por pura casualidad, a mis 16 años aún recordaba algunos detalles y hechos de mis primeros años escolares]
" Tenía que haber iniciado mi escolaridad primaria en el año 1977, pero por haber nacido en noviembre del 71 perdí el año. Así que fuí recién en el 78, año del mundial de fútbol que se realizó en nuestro país y del que salimos campeones. Mis padres me enviaron a la escuela nº53 de San Francisco Solano, partido de Quilmes. Junto a ella había otra escuela, la nº32. Al tener la 53 una mejor apariencia edilicia por aquel entonces se decía que allí se enseñaba mejor y que, como si fuese poco el argumento recién mencionado, a la escuela 32 concurrían los chicos más pobres. Seguramente que fueron por esas razones que mis padres me enviaron a la escuela 53, aunque, sinceramente, debo decir que mi familia estaba más cerca de ser pobre que de ser rica"
[No hay que pensarlo dos veces para advertir que ese razonamiento de creer que la educación es superior en un establecimiento sólo por su apariencia o porque allí no concurren niños pobres es propio de una estupidez descomunal. Sin embargo, los adultos muchas veces pensamos de ese modo].
"¡Qué desilución para mis padres cuando, al poco tiempo de iniciadas las clases, debieron cambiarme a la escuela de al lado! Pero algunos recuerdos de esos pocos días en la 53 aún sobreviven al paso del tiempo. Me acuerdo, como si fuese hoy, que el primer día de clases lloré amargamente. No quería quedarme y tengo aún la imágen de mi madre marchándose mientras me sujetaba una maestra. Superado ese mal momento sólo conservo algunas imágenes aisladas: en el patio, cuando izaban la bandera, en la fila en formación, algunas aulas de madera y una compañerita que tenía dificultades para caminar y que además vivía en la esquina de casa.
Finalmente, al transcurrir casi todo el primer mes del calendario escolar sin tener maestra, mis padres decidieron cambiarme a la escuela nº32. Debo acotar que a la 53 concurría en el turno tarde. A partir del cambio asistiría a clases por la mañana". //
P.D. Los fragmentos que aparecen entre corchetes fueron extraídos de ¿FICCIONES DE UNA MEMORIA?, serie de textos que tengo en mi blog Eternautaargento.
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