Éste blog nace a partir de una iniciativa familiar surgida en Facebook. Allí existe el grupo "Descendientes". No es nuestra intención provocar nostalgia por tiempos pasados o tristeza al recordar seres queridos que ya no estan. Tampoco se trata de vivir del pasado como pueden suponer algunos. Se trata de una auténtica y sincera necesidad que ha nacido en nosotros, los descendientes de Juana Torino y Pedro Díaz, de saber quiénes fueron nuestros abuelos, nuestros padres, saber, en definitiva, quiénes somos, de dónde venimos. Y esa necesidad, esa inquietud, se proyecta, inevitablemente, hacia el futuro, a las generaciones de nuestros hijos y nietos, ya que también ellos, algún día, querrán saber algo más de sus raíces. Para ellos y para nosotros escribimos ésta historia familiar.
jueves, 27 de enero de 2011
LIDIA DEL VALLE DIAZ Y FAMILIA
Lidia del Valle Diaz nació el 9 de junio de 1936 en la localidad de Monte Redondo, pcia de Tucumán. Puede decirse que hasta 1945 fueron una familia nómade ya que vivieron en distintas localidades, pueblitos o colonias del sur tucumano: San Miguel, Monte Rico, Monte Redondo, etc. Ello se debía a que su padre, Pedro Diaz, no tenía un trabajo fijo y debía trasladarse con su flia hacia aquellos sitios que le dieran posibilidades de trabajar. Esa situación de casi permanente migración hizo imposible que Lidia asistiera a la escuela primaria en tiempo y forma. Recuerda Lidia, por ejemplo, que estando viviendo en Monte Rico pasaba en ocasiones la directora de una escuela, en sulqui y de rostro severo, averiguando en el caserío si había chicos en condición de ir a clases. La escuela es probable que no estuviera cerca de allí. Pero su papá le decía a Lidia, y quizás a Luis, los únicos de los hnos Díaz que podrían haber ido a la escuela primaria en los primera mitad de la década del 40, que se ocultaran en el monte, de tal manera de no tener que compremeter su asistencia a la escuela. De todos modos, destaca Lidia que antes de ingresar a primer grado ya sabía leer, sumar y restar. Su propio papá le había enseñado. / Ese primer grado de la escuela primaria lo inició con 8 años de edad, cumpliendo los 9 años a mediados de 1945. La escuela era la nº 305, en el barrio de la Chacarita. Lidia y su familia vivían cruzando la calle, casi enfrente de la escuela y muy cerca del ingenio de Aguilares. Una anécdota vinculada a sus primeros años de escuela: En el año 46 su mamá, Juana Torino, debió permanecer un tiempo internada por las complicaciones del parto donde falleció el bebé que esperaba por entonces. Lidia, y sus hnos menores quedaron a cargo de Salvador, el hno mayor. Pero al parecer, al prepararla para enviarla a la escuela, Salvador la peinó de un modo que no agradó a la maestra o directora y la mandaron de nuevo a la casa. Lidia volvió llorando desconsoladamente y desde entonces tuvo especial dedicación en su peinado. / En el año 1952 comenzaría su etapa de escuela secundaria en el Colegio Nacional Nicolas Avellaneda, en Aguilares. Recuerda Lidia que mucho tuvo que ver en su ingreso a dicho colegio la ayuda que brindaba el gobierno, en especial la administrada por la Fundación Eva Perón, por la cual pudo contar con el uniforme escolar, zapatos, útiles y, cree Lidia, con una ayuda monetaria. Ese 1952 se destacaría también en la vida de Lidia por ser el año que afianzaría su relación con Miguel Pastorino. Ya lo había visto pasar varias veces por la calle Congreso, donde ya vivía con su flia desde 1950. Una hna de él residía a una o dos cuadras de allí. Incluso lo había visto con el característico uniforme azul de los efectivos de la Fuerza Aerea. Es que en el 52 Miguel hizo el servicio militar obligatorio. Recuerda en especial Lidia que con motivo del fallecimiento de Eva Perón, el 26 de julio del 52, los efectivos que estaban de licencia o franco debieron presentarse en sus respectivas bases o destacamentos. Al parecer unas hnas de Miguel eran compañeras o amigas de Mecha. Ella y Lidia solían andar juntas. Un día estando en la plaza de Aguilares, mientras Mecha terminaba de conversar con sus amigas, pasó Miguel y saludó a todas las chicas, incluida Lidia. En ese momento prácticamente no cruzaron palabra pero luego Lidia se enteraría que Miguel había preguntado por ella. Quizás a él ya le había flechado Cupido y es probable que a Lidia la haya flechado esas veces que lo vio pasar por su casa o un día que estando en la Estación del tren junto a su mamá se cruzaron con las hnas de Miguel y estas contaron que esperaban a un hno que venía a casa de licencia. Entonces Juana, la mamá de Lidia, preguntó cuál hermano. La respuesta pareció estremecer el alma de aquella jovencita de 16 años que acompañaba a su madre: "esperamos a Miguel". Por un tiempo Lidia estuvo convencida que Miguel estaba interesado en Mecha, ya que comenzó a frecuentar la casa y de a poco se fue ganando el cariño de toda la familia Díaz. Para fines de año Miguel ya había sido dado de baja del servicio militar y tenía una seria propuesta de ir a trabajar al puerto de Rosario. Entonces la encaró a Lidia y le dijo que su futuro dependía de ella. Si ella no estaba interesada en él se marcharía. Son esas decisiones claves de la vida que pueden crear o desvanecer un futuro determinado. Y ya sabemos que pasó entonces: Lidia y Miguel ataron sus destinos por el resto de sus vidas.//(cont.)
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