Éste blog nace a partir de una iniciativa familiar surgida en Facebook. Allí existe el grupo "Descendientes". No es nuestra intención provocar nostalgia por tiempos pasados o tristeza al recordar seres queridos que ya no estan. Tampoco se trata de vivir del pasado como pueden suponer algunos. Se trata de una auténtica y sincera necesidad que ha nacido en nosotros, los descendientes de Juana Torino y Pedro Díaz, de saber quiénes fueron nuestros abuelos, nuestros padres, saber, en definitiva, quiénes somos, de dónde venimos. Y esa necesidad, esa inquietud, se proyecta, inevitablemente, hacia el futuro, a las generaciones de nuestros hijos y nietos, ya que también ellos, algún día, querrán saber algo más de sus raíces. Para ellos y para nosotros escribimos ésta historia familiar.

jueves, 27 de enero de 2011

MARIO DONATILO DIAZ Y FAMILIA

MIERCOLES 18 de Enero de 2012. Voy a Solano para visitar y entrevistar a "Chicho" Diaz, mi tío y padrino. Salvo alguna pequeña modificación, me propuse hacer el mismo recorrido que hacía, solo o con mi flia, cuando iba a "pasear" a la casa de Chicho, o de Cacho, quien durante muchos años vivió con su familia en el fondo del terreno. Partiendo desde la Estación de San Francisco Solano, encaminé con dirección Nor-oeste, transitando primero unas cuadras de la Av. 24, hasta la altura de los Boy Scouts. Y a partir de allí, en un permanente zig-zag de cuadras, por las calles Falucho, El Zorzal, La Calandria, El Crespin, Clavel, Gorriti(hoy Pte. Perón), El Cardenal, hasta finalmente llegar a la calle El Pato, entre El Mirlo y El Tordo. Si se buscan todas estas calles en un mapa se podrá apreciar que la casa de mi tío está aún en jurisdicción de Solano, muy cerca de su límite occidental, aunque, y esto es una particularidad de Solano, en la parte que le corresponde al Partido de Almirante Brown. CONVERSANDO CON CHICHO De sus primeros años de infancia recordaba Chicho algunas vivencias transcurridas cuando vivían en la colonia San Miguel, a unos dos km de Aguilares. Allí vivían los trabajadores de las plantaciones cercanas y sus respectivas flias. Uno de los recuerdos más latentes es cuando acompañaba a su papá, junto a otros de sus hnos, a buscar leña del monte. Chicho resalta la sabiduría de su padre al señalar que había que ser muy experimentado en esas tareas para no perderse en aquellos parajes desolados. Javier Díaz, mi hno, que vivió algunos años en Aguilares y frecuentemente debía obtener leña para la elaboración de pan en el horno de barro, me comentaba luego que esas plantaciones donde trabajaba Pedro Díaz eran fundamentalmente arrozales y que la leña la traerían siguiendo, desde la orilla, el curso del Rio Medina. / También recuerda Chicho de aquellos años en San Miguel que las viviendas de la colonia, o al menos en la que vivía él y su flia, estaban prácticamente encerradas por diversas plantaciones, siendo la más común la caña de azúcar. Justamente eran estas plantas las que separaban la vivienda donde residía él y el "mundo exterior". Chicho recuerda bien que entre esos cañaverales se había formado, seguramente por el uso, un sendero que daba justo a la entrada de la casa donde vivían. Tal sendero, y por la altura y densidad de las cañas, parecía transformarse en un túnel, el cúal, a los ojos de un niño, se tornaba bastante tenebroso, especialmente por las noches. Y fueron muchas las noches que iban al centro de Aguilares, quizás para ver los corsos de carnaval o tan solo para travesear en la plaza. Y como la ruta no contaba con iluminación, recuerda Chicho que aprovechaban la luz que proyectaban los vehículos que transitaban por ella, para correr por su costado todo lo posible, hasta que el camino volvía a quedar en absoluta oscuridad. / En 1950, cuando Chicho tenía 8 años de edad, su flia se mudó a la casa de la calle Congreso, en Aguilares. Por aquellos años, el padre, Pedro Diaz, trabajaba en la zafra, es decir, en los cañaverales de la zona, que enviaban su producción al ingenio de Aguilares para la elaboración de la azúcar y otros productos. Quizás uno de los recuerdos más nítidos que conserva Chicho de esa etapa sea el de llevarle, junto a su hno Pocho, la vianda a su papá para que comiera algo al mediodía y luego seguir trabajando. Pero los hnos no regresaban a su casa sino que se quedaban con el padre hasta la hora que terminaba su jornada laboral. Volvían montados en mula. Sin duda, en esas tardes en los cañaverales tucumanos, bajo el sol y junto a su padre, Chicho y Pocho comenzaron a instruirse en las primeras armas de los zafreros. Ya teniendo algo más de experiencia se les adjudicó una mayor porción de las cañas que debían trabajar, aunque confesaría Chicho que siempre había gente "mucha más canchera" en la ardua tarea que debían realizar y que en varias ocasiones recibieron la ayuda de Miguel Pastorino, cuñado de ellos, quien además trabajaba en el interior del ingenio azucarero. / Años despues, ya en sus primeros años de adolescencia, tanto Chicho como Pocho, comenzarían a trabajar en los repartos que hacían los camiones, subiendo y bajando mercaderías de los distintos proveedores que recorrían los negocios de Aguilares y de los pueblos cercanos. / Ya teniendo 17 años, en 1959, Chicho andaría por primera vez en Bs. As. por cuestiones vinculadas con el servicio voluntario que prestó en la Marina.

4 comentarios:

  1. No sabemos con exactitud, por el momento, cuanto tiempo estuvo Chicho en el servicio voluntario de la Marina. Confiamos en que otros familiares que lo entrevisten, especialmente sus hijos y nietos, puedan obtener más información que revelen con mayor precisión los caminos andados por aquellos años de su juventud. / En esta etapa los hechos y las fechas se suporponen, se mezclan, y ante la imposibilidad de contar con mayor tiempo y mejores condiciones para la conversación, nos vemos en la necesidad de aproximarnos lo más posible a la verdad histórica. / Sabemos que Chicho hizo el servicio militar en dependencias del ejército, en la pcia de Formosa, presumiblemente en 1962 y por espacio de un año.

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  2. Chicho nos confesó que se sentía cómodo llevando la vida militar. Tanto es así que había conseguido una identificación que lo señalaba con el rango de cabo y que tenía una validez de seis meses. Según Chicho, cumplido ese plazo, podía obtener una renovación para seguir prestando servicio con dicho rango. Pero él era conciente que su situación era muy precaria ya que desde las escuelas militares e incluso desde la policía federal, cada año salían para incorporarse al servicio activo, gran cantidad de cabos que tenían detrás una formación profesional contra la cual no tendría chance alguna de competir. Entonces, una día que no andaba de buen humor, tomó la identificación de Cabo y la destrozó. Allí terminó el anhelo de ser militar. Aunque, un hecho curioso, demostraría que la disciplina y la esencia militar habían calado profundo en su personalidad: cuentan Cacho y Carmen que muchas noches lo vieron rondando la manzana donde vivían y que Chicho se paraba en las esquinas y hacía sonar el silbato de policía que tenía, representando para los vecinos una especie de sereno. Si bien no tenía gran altura, poseía un cuerpo robusto, seguramente trabajado con el entrenamiento militar y, según con confesaría Cacho, por las lecciones de Charles Atlas, un norteamericano fortachón que decía haber patentado un sistema propio de dieta más ejercicios fisicos. Como perlita anécdotica debo contarles que mi padre, Pocho, también tenía las lecciones de Charles Atlas en casa, y que yo mismo me inicié en la ejercitación física leyendo esas lecciones que, seguramente, mi viejo recibió por correspondencia.

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  3. Al parecer, en 1963, desaparecida toda posibilidad de seguir la carrera militar, Chicho volvió a Bs. As, esta vez con intenciones de quedarse definitivamente. Aunque aquí vuelve a presentarse alguna confusión con respecto al lugar donde residía y la fecha aproximada que acontecieron los hechos. En un tramo de la conversación Chicho habló del tiempo que vivió en la ciudad de Córboba, en casas de varios parientes, vinculados a Pedro Diaz. En especial se refirió a un hombre mayor, al que Chicho llegó a considerar su abuelo, es decir, el padre de su padre. Sin embargo, a estas afirmaciones deberemos tomarlas con mucha precaución y tratar de seguir investigando algo más sobre estos parientes cordobeses. Chicho también mencionó a un primo que tenía como una especie de Gimnasio y, en otra entrevista a los descendientes, Tito Diaz hablaría de una prima que no podía caminar. ¿En que tiempo vivió exactamente en Córdoba? ¿fue antes o después de 1963? ¿quienes eran esos parientes? ¿era realmente aquel hombre el abuelo de Chicho? Hasta ahora no sabíamos nada de él e inclusive algunas especulaciones insinuaban que el padre de Pedro Díaz había abandonado el hogar cuando éste era un niño o adolescente.

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  4. Un dato concreto es que el terreno donde actualmente vive Chicho y parte de su familia fue comprado por su hno mayor Salvador. Esto habría sido en el año 1963. Por aquel entonces Salvador trabajaba en los talleres mecánicos de una importante empresa de transporte de pasajeros de larga distancia. Seguramente Chicho, al igual que algun otro de sus hnos vivió allí en aquellos primeros años de la década del sesenta. Aunque su testimonio parece indicar que vivían por temporadas o sin darle mucha importancia como lugar de residencia permanente ya que Salvador a veces se ausentaba por días y Chicho dice haber vivido también en ese tiempo en una villa, o asentamiento precario, de Vicente Lopez. Esta etapa merece también una profundización en su investigación porque no está del todo claro que período abarcó y muchos detalles de porqué y en qué condiciones vivió allí. En primera instancia podríamos intentar una comprensión de esa etapa en la vida de Chicho considerando sus propias palabras. / Según él era bastante renegado, en el sentido que le gustaba "la joda" y era bastante "vago". Esto, por supuesto, hay que contextualizarlo con su realidad personal y el ambiente social de esos años: era, al igual que Salvador, soltero, con apenas un poco más de veinte años y con toda la vitalidad y "rebeldía" para manejarse libremente en una ciudad de Bs As y Conurbano que vivía en plena ebullición y transformación. Lo que Chicho llamó Villa seguramente está muy lejos de ser lo que nosotros conocemos como tal. Habría tal vez algunos personajes muy marginales y violentos pero la gran mayoría serían provincianos que llegaban a la gran ciudad a buscar un mejor destino, gente honesta y laboriosa que se instalaba en esos barrios precarios del conurbano, seguramente con la esperanza de residir allí el menor tiempo posible. / Al parecer Chicho fue a vivir solo o con un amigo pero al poco tiempo se encontró con parientes lejanos o vecinos que conocía de Aguilares y terminó conviviendo con ellos. Quizás el calificativo de "vago" Chicho se lo adjudique, paradójicamente, por el hecho de que podía darse, en cierta forma, el lujo de dejar un trabajo para intentar suerte en otro. Fue así que trabajó en varias fábricas o depósitos de la zona. Conoció también gente muy buena y generosa, como ser el caso de un "gallego" que tenía varios negocios en la Capital Federal y que solía pagar el asado en encuentros, en el barrio, que solían prolongarse hasta bien entrado el nuevo día.

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